No cabe duda de que el año 2020 quedará para el recuerdo por el impacto que ha tenido en nuestras vidas y en la práctica totalidad de los sectores económicos de nuestro país.
El sector inmobiliario tampoco ha sido ajeno a las consecuencias de la pandemia. Sin embargo, el análisis de un mercado tan amplio excede el objetivo de este artículo, en el que queremos centrarnos en cómo algunas de las consecuencias negativas de esta crisis también pueden convertirse en una oportunidad.
Los locales a pie de calle mantienen un valor estratégico
Una de las características más valoradas de los inmuebles comerciales es su ubicación, especialmente cuando se encuentran a pie de calle. Formar parte del entorno urbano cotidiano de cientos de personas que transitan por una zona concreta revaloriza cualquier negocio y refuerza su visibilidad.
Tradicionalmente, estos locales han estado ocupados por comercios dedicados a la venta de productos. Sin embargo, el auge del comercio electrónico ha impulsado una tendencia que ya se venía observando desde antes: el abandono de la venta física por parte de muchos negocios que se reconvierten al canal online o, directamente, cesan su actividad.
Como consecuencia, muchos de estos inmuebles han experimentado una bajada de precios, una tendencia que la pandemia no ha hecho más que acelerar.
Una oportunidad para los negocios de servicios
Al mismo tiempo, muchos negocios de servicios también han sufrido una caída de facturación durante 2020 y buscan fórmulas para recuperar actividad e incrementar de nuevo sus ingresos conforme las restricciones se van diluyendo.
Si ponemos ambas situaciones frente a frente, surge una posibilidad clara: que negocios como asesorías, gabinetes psicológicos o despachos de abogados, tradicionalmente situados en plantas altas, se trasladen a establecimientos comerciales a pie de calle que están quedando vacíos en las ciudades y cuyos alquileres o precios de venta han registrado ajustes importantes.
Bajar a la calle puede ser una decisión estratégica
Esta opción permite aprovechar una mejor visibilidad, una mayor cercanía con el cliente y el atractivo de ubicaciones que antes podían resultar menos accesibles económicamente.
Puede sonar a tópico, pero lo cierto es que las crisis también generan oportunidades. A veces, para aprovecharlas, solo hace falta replantear la forma habitual de hacer las cosas, salir de la zona de confort y, literalmente, bajar unos cuantos tramos de escalera.
Vicente Boluda es consultor inmobiliario de TPF Consulting.
