El sector logístico, como cualquier otro sector económico, tiene sus propias particularidades. Las herramientas, los inmuebles e incluso los profesionales que trabajan en él deben responder a unas características concretas que pueden marcar el éxito o el fracaso de una empresa.
Como consultora inmobiliaria especializada en Valencia, en este artículo nos centramos en las características que debe reunir una nave logística y en los parámetros clave que conviene analizar para que la elección de una plataforma logística sea una decisión acertada.
Qué tener en cuenta al elegir una nave logística
1. Ubicación
Vivimos en la era de la inmediatez. El desarrollo de la globalización y la mejora de las cadenas de suministro han hecho posible disponer de casi cualquier producto o recurso en apenas unos días, e incluso en cuestión de horas.
Los consumidores se han acostumbrado a esa rapidez y las cadenas logísticas se han adaptado ubicando grandes centros de almacenaje y puntos de reparto junto a núcleos densamente poblados y con buenos accesos a las principales vías de comunicación.
Por eso, la ubicación es uno de los factores más importantes al escoger una plataforma logística. Lo ideal es buscar una zona próxima a grandes núcleos de población, bien conectada por carretera y situada en un entorno adecuado y, a ser posible, especializado en actividad logística.
2. Entorno
Cuando hablamos del entorno nos referimos al área industrial o logística en la que se ubica la nave y al ecosistema productivo del que forma parte.
En un entorno especializado en logística es más fácil encontrar servicios, infraestructuras y proveedores preparados para facilitar la actividad de las empresas del sector, así como para dar soporte a sus trabajadores y clientes.
3. Espacio flexible
La logística es un sector resiliente por naturaleza, ya que debe adaptarse con rapidez a los cambios en las modas, las tendencias y las preferencias de consumidores, fabricantes y vendedores, además de a las diferentes normativas vigentes.
Contar con una nave logística capaz de adaptar su espacio a distintos tamaños, tipologías de producto y procesos operativos es una ventaja clara. Existen plataformas diseñadas para poder dividirse en naves independientes, lo que permite alquilarlas a varios operadores que necesiten menos superficie o adaptarlas a un cliente que requiera más metros cuadrados.
Además, disponer de un espacio flexible hace posible que un mismo inquilino pueda mantenerse en la misma plataforma logística incluso si cambia el tipo de mercancía con la que trabaja.
4. Preinstalaciones disponibles
Dado el ritmo de evolución del sector y de las empresas que operan en él, las naves logísticas proyectadas con todo tipo de preinstalaciones integradas permiten adaptarse con mayor rapidez, menor coste y más facilidad a las necesidades concretas de cada inquilino.
Hablamos, por ejemplo, de plataformas logísticas preparadas para responder a exigencias específicas como el almacenamiento de productos químicos APQ en caso de que fuera necesario. Adquirir una nave con este tipo de capacidad amplía las posibilidades de comercialización al aumentar el perfil de empresas que pueden ocuparla.
5. Certificado de sostenibilidad
Cerramos esta lista de parámetros clave con un aspecto que hoy resulta prácticamente imprescindible: disponer de un certificado de sostenibilidad.
En el contexto actual, marcado por la crisis climática, todos los agentes implicados en los procesos productivos deben tratar de reducir en la medida de lo posible su huella medioambiental. Las naves logísticas con certificado de sostenibilidad garantizan que han sido proyectadas y construidas teniendo en cuenta la reducción de su impacto ambiental.
Además, este tipo de inmuebles suele incorporar sistemas que ayudan a disminuir las emisiones de CO2 y el consumo de recursos durante su fase de explotación, generando también un ahorro económico a medio y largo plazo.
Cinco criterios básicos para buscar rentabilidad en una nave logística
Aunque existen muchas más variables a tener en cuenta al escoger una nave logística, la ubicación, el entorno, la flexibilidad del espacio, las preinstalaciones y la existencia de un certificado de sostenibilidad son cinco puntos que deben formar parte de la checklist de cualquier comprador o inversor que busque la máxima rentabilidad.
